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viernes, 22 de febrero de 2013

SIGUIENDO LOS PASOS DEL CIEGO




“Caminar tras otros es tan inteligente como depender de ellos”
“No hay mejor camino recorrido que aquel que uno mismo camina, sin seguir a nadie más”
“Quien sabe lo que quiere no sigue a los demás, los demás siguen a quien sabe lo que quiere”

Entonces vieron que comenzó a caminar gallardo y seguro, con mucha prisa, salió de algún lugar desconocido pero caminaba raudamente, tenía prisa, habría de hacer algo urgente.
Alguien tan seguro de sí mismo, de lo que hace, debe saber por qué lo hace – se dijeron muchos entre sí – y creyeron que debía tener una razón de mucha fuerza, algo que todos los demás no sabían. Entonces hubo quienes comenzaron a seguirlo, pensando que si va algún lugar en especial es porque hay algo especial también.
Poco a poco, cada vez más gente caminó tras él, pues habría una razón seguramente para que muchos lo sigan; además él sabía lo que hacía, y todos comenzaron a conjeturar importantes razones y teorías para que tenga tanta prisa.
Nadie se atrevió a preguntarle y solo lo siguieron, en silencio caminaban, curiosos, por saber para donde iba, y para que iba
Había quienes decían haber descubierto el porqué lo hacía, y prometían que podían enseñar cómo hacerlo mejor que él.
Y de pronto se detuvo frente a alguien, y con la mirada perdida le pregunto:
-          Dígame caballero – con voz temblorosa – no escucho a nadie ¿A dónde se fue todo el mundo?
-          ¿Es que no puede ver usted a nadie? – replicó el caballero mientras miraba la gran cantidad de personas que estaban detrás de él.
-          No señor – dijo aquel hombre – no puedo nada señor.
Todo los que detrás de él, se dieron cuenta que aquel hombre era invidente y que no sabía para donde iba, que solo caminaba buscando escuchar a todo los demás pues le pareció que se habían ido a algún lugar.
Y todos lo siguieron, creyendo en que sabía lo que hacía, y cuando se detuvo y preguntó para donde va todo el mundo, desconcertados todos trataron de encontrar el camino, o a quien más seguir…

martes, 29 de enero de 2013

CUANDO UNO SE ACOSTUMBRA A LA SOLEDAD, ES DIFÍCIL SALIR DE ELLA




CUANDO UNO SE ACOSTUMBRA A LA SOLEDAD, ES DIFÍCIL SALIR DE ELLA.

“Cuando uno se acostumbra a la soledad, es difícil salir de ella”
“La soledad, enseña a convivir en sociedad”

A nadie gusta quedarse solo – razoné – y todos evitamos la soledad.
Ella te enseñará algo que nadie más puede enseñarte – escuche decir – continua el camino.

Tras la humillación y la vergüenza, no quedaba más que distanciarme del mundo, el mundo que amaba, pues allí esta todos con quienes viví y conviví. Pues el mundo es donde se viví, no donde se está físicamente, sino donde uno experimenta.
Me costó mucho irme lejos, comprendí que al hombre le cuesta mucho apartarse de lo que se acostumbre, el hombre es animal de costumbres más que de razonamientos, pesan más lo hábitos y las tradiciones más que cualquier norma.
Pocas veces nos atrevemos hacer cambios en nuestras vidas, voluntariamente concebidas; y esa fue una razón por la que para el hombre le es difícil encontrar cosas buenas más allá de las cosas que habitualmente hace.

Las sociedades donde inculcan al hedonismo como fin único de nuestras existencias, disminuyen el valor que tienen el sufrimiento, la crisis, el miedo y la soledad.
No es muy bonito sentirse solo, al principio, pero uno va aprendiendo a convivir consigo mismo, y va aprendiendo mucho de ella y con ella. Y es que no se sabe valorar tanto a un amigo, un hermano o un padre, sino a través de su ausencia, pues La soledad, enseña a convivir en sociedad.
Comenzar el respeto de la individualidad por uno mismo, se replica a respetar el de los demás.

Más allá, se aprende mucho conociéndose a sí mismo. Se va comprendiendo un concepto tan importante como es el aprender a vivir, mas allá que del solo hecho de existir. Es disfrutar de uno mismo, de su propio ser, aceptarse uno mismo, comprenderse y aunarse lleva allí un poder admirado por mucho y pocas veces comprendido, es el ser líder de sí mismo, te hace líder de los demás.
Mi tiempo en soledad me permitió pensar y cavilar, me dio el hábito de soñar, desear y ver más allá de lo que los ojos pueden ver. Te permite ser quien no eres, y quien no serás jamás. Eres en un instante todo lo puedes ser.
El ruido del mundo nos confunde, y dejamos de escucharnos a nosotros mismos, escuchamos a todos, y prestamos atención a lo que nos rodea y nos olvidamos de un ser, de quien sin él, no seriamos nadie. Uno mismo.

Cuando no encuentras sentido para ti en el bullicio, la lejanía te hace saber tu propósito de vida.
Pero cuando uno se acostumbra a estar siempre solo, es difícil dejarlo; porque como todo en la vida, en exceso es malo.



domingo, 29 de mayo de 2011

UN VIAJE A LA SELVA

UN VIAJE A LA SELVA

En uno de mis viajes a la selva, a mucha distancia de la población más cercana que tenia luz eléctrica, continúe mi travesía en busca de la sabiduría Yaro, que como saben es una mítica leyenda, pero la que decidí emprender.
Luego de tomar la carretera principal llegamos a un lugar donde la carretera desaparecía y solo habían rastros de lo que podría llamarse camino, que desde mi punto de vista era más bien un rastro de ratones; que nos conducía hacia un rio, que lejanos e intrincado, llegaba una pequeña balsa, que a modo de buen yate estaba equipado con las comodidades jamás imaginadas, pues llevaba una hamaca convertible, pues en las noches era hamaca y de día se convertía en vela; flotadores de seguridad, con formas exclusivas Formula 1, además su gran semejanza con una llanta vieja. Exquisitos ahuyentadores de insectos, aunque claro ese humo de bicharra vieja no era muy eficiente con los insectos, pero si lo era para las personas que allí viajábamos.
Nos embarcamos durante 2 días y 1 noche, navegando adentrándonos a la selva más profunda, y conmigo 11 personas más que deseosos de conocer la selva virgen viajaban entusiasmados cual adolecentes a una cita a ciegas.
Luego de ver solo agua, arboles y más agua, luego de pasar mucho tiempo en aquella barcaza informal para comodidad de 6 personas y fácilmente hicieron que estuviésemos 11, y sin quejas ni lamentos, ya que no solo había comodidad, también estábamos amenazados que quien se quejaba o diera parte a las autoridades se le empujaría al rio. Llegamos a una zona llamada la piedra, donde seguramente estaba un gran símbolo de las culturas ancestrales y milenarias, y nos dimos cuenta que llegamos allí por el gran temor y las expresiones de miedo que tenían el capitán y sus 2 ayudantes, que más que palabras de bienvenida daban insultos a no sé quien ni a la madre de ese que no se de quien se referían.
Saque mi cámara fotográfica pues quería retratar la piedra, pues nadie iba a creerme tan fascinante aventura sin una fotografía de la piedra. Pero algo andaba mal, pues en todo el horizonte no se veía ninguna piedrita, mucho menos una piedra o roca majestuosa, y era ya casi el atardecer y solo quedaba esperar ver donde se hallaba la piedra, y de pronto… un choque impresionante, que remeció e hizo gritar como niña a los mas machos de la balsa y hacer que las mujeres más refinadas se sobrecojan y les saliera un gallo. De pronto, comenzamos a hundirnos, y todo se llenaba de agua, en pocos minutos ya no había superficie que se mantuviera sin agua, y los gritos cada vez eran más despavoridos. Entonces pude ver que una hermosa joven yacía en peligro, así que me apresure a ponerla en buen recaudo, cuando la cogí de la mano y tire y tire y ella solo gritaba y gritaba; la sujete fuerte y le dije que no me iría sin salvarla, y teniéndola ya la abrace, y comencé a correr para salvarla y de nuevamente, una enorme roca aparecía surgiendo desde el fondo del rio, impidiendo el paso y destrozándolo todo. El miedo era inminente, y solo allí surge una pregunta ¿y ahora, quien podrá salvarnos?
Cuando de repente, un par de personas ingresaron por un lado de la casi destruida barca, sujetándonos de los brazos, y con mucha fuerza nos jalaron hasta la orilla, donde cuenta que habían alrededor de 40 a 50 personas que se sujetaban entre sí, con palos y sogas ayudaban a los visitantes, y que finalmente rescataron a todos.
Un acto más que valeroso y heroico, fue un acto colosal, pues en la ciudad jamás hubiera sido testigo de la colaboración y el buen ánimo de la geste que estando lejos de toda modernidad, hacían algo que era indescriptible, pues entre ellos salían de sus propios problemas y mas aun nos salvaban a algunos de los problemas nuestros.
Seguramente había más comunicación y no tenían celulares, seguramente se enteraban mas rápido de las emergencias y no tenían internet, de seguro que podían servirnos sin una pisca de buen dialecto. Desde aquel entonces me pregunto, si es necesario mas medios de comunicación para integrarnos, o es que hay exceso de ellos que no nos permiten una comunicación eficiente?
La joven que salve me dio un último recado antes de partir, me dijo, no finjas ser un salvador si lo que necesitas es que te salven.